Sandy, Clinton, Ucrania y otras cositas.

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En las últimas horas han sucedido millones de cosas en el mundo.

En Ucrania, el partido en el gobierno ha vuelto a ganar las elecciones no tan holgadamente y sí a través del fraude, la compra de votos, la propaganda barata y demás perlitas al más puro estilo soviético heredado. Mientras tanto, la ex primera ministra Timoshenko (la de la maravillosa trenza a lo “Star Wars”) sigue muriéndose de hambre o siendo golpeada en la cárcel, o ambas cosas a la vez porque los del este son muy chungos.

Ha muerto Antonio Meño en Madrid, un chaval que llevaba 23 años en coma por una negligencia médica, y cuyos padres coraje fueron capaces de levantar un campamento en pleno centro de Madrid y conseguir, tras más de dos décadas de lucha, una indemnización que hacía algo de justicia con su hijo.

Bruselas ha rechazado, a priori (y creo que con la boca pequeña), la posibilidad de un estado catalán independiente dentro de la UE.

La señora Clinton comienza su “tour salvador” por los Balcanes. Dará un montón de charlas de paz en un montón de países en los que vive gente que verdaderamente les querría meter sus charlas de paz por el cucu.

Esto y 43023234928304820394 millones de cosas más.

SIN EMBARGO, asisto ¡ojiplático! a una cobertura desmesurada sobre un tal huracán Sandy, que ha provocado que 5 millones de americanos se quedaran sin luz, ha causado por el momento 16 muertes (que ojo, son muchas y rezo por sus almas)  y nos ha brindado algunas imágenes apocalípticas espectaculares que los americanos nos han enseñado a adorar.

Y digo yo, ¿Abrieron los informativos americanos sus ediciones con desastres como los de Lorca, las inundaciones de hace algunas semanas en Andalucía, la situación del Sahel o la gravísima situación política y social provocada por esta crisis en las clases medias y bajas de los países del sur de Europa? ¿Alguno de vosotros es capaz de imaginarse lo que ocurre en países como China o Filipinas cuando suceden fenómenos como Sandy?

Seamos un poco serios, periodistas y consumidores. Gracias, por favor, gracias.

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