La sinceridad, Hilario Pino y Ana Botella

anabotella

La impaciencia es un don y no un defecto. Así lo pienso yo. Los pacientes aguantan y tragan y supeditan su felicidad a la felicidad de los demás. Los impacientes no son egoístas, son hedonistas que no se conforman y que además tienen un profundo respeto por el valor del tiempo. En el tema de la impaciencia sucede como con la sinceridad. La sinceridad es una mierda, así de claro. A nadie le gusta que le digan sinceramente lo gordo que está, lo feo que es o lo mal que viste. La gente sincera es mala y/o maleducada y la paciente está inquietantemente alejada de la condición humana más básica. No tengáis miedo a creer las cosas bonitas que dicen de vosotros, incluso aunque temáis que sean tan mentira como el talento político de Ana Botella o el pelo de Hilario Pino, y dejad de venerar estas pseudovirtudes inventadas fruto de un pasado cristiano.

Por cierto, sois todos guapísimos, delgadísimos y muy inteligentes.

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El perfeccionismo y Ana Torroja

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Uno de mis grandes defectos es ser excesivamente perfeccionista. El perfeccionismo es una mierda porque te obliga a exigir resultados que no son posibles en la práctica y es por tanto paralizador además de muy frustrante. Por ello, a modo de tratamiento, he decidido que una buena forma de superarlo es buscar fallos garrafales de los demás que han permanecido como si tal cosa y que demuestren que otras formas de vivir también son posibles.

Mecano grabó una canción en los años 80, ‘La fuerza del destino’, en la que Ana Torroja, aún sin silicona y sin deudas con Hacienda, espetaba alegremente en uno de los versos “contestastes”, sí , así con una ‘s’ bien castellana al final. Puede que la niña pija no supiera conjugar bien los verbos e incluso que sus compis pijos de grupo tampoco, pero… ¿de verdad nadie, es decir, ningún productor, arreglista, manager o directivo de la casa discográfica se dio cuenta antes de que saliese al mercado para permanecer así por los siglos de los siglos?

Si alguno de vosotros tiene el mismo problema que yo que no se preocupe. Mecano siguió vendiendo millones de discos, llenando pabellones y no me consta que hubiese ningún despido tras esto (solo algún mini infartito de algún filólogo pedante). Relajaos, cometed errores y sed imperfectos pero por favor, que jamás de los jamases os ponga silicona el cirujano de Torroja. (¡Y pagad a Hacienda cabrones!)

Naomi Watts y otras notas mentales

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  • Estar en paro no está mal del todo. Me he enganchado a la pelea, de rabiosa actualidad, por ver quién es más estúpida de las “reinas” de las mañanas. Va ganando Mariló.
  • Naomi Watts gritando  “¡me encanta!” en el anuncio navideño de El Corte Inglés es ya lo mejor que le ha pasado a España en 2012.
  • Bueno, y lo segundo mejor es Eva Mendes diciendo “cabello fuerte, cabello perfecto”.
  • Comprobar que más de la mitad de la población mundial ha hecho alguna referencia al 12-12-12 en sus diversas cuentas en redes sociales creyéndose súper ingeniosos me ha entristecido sobremanera ( algunos rompieron incluso las barreras de la inteligencia haciendo referencia a las 12:12:12 horas)
  • El inexplicable éxito de los misfits de La Voz, es decir, de Mayka y Rafa y la incertidumbre de qué pasará cuando hayan terminado de repasar la discografía de Aerosmith y Bon Jovi.
  • Cuando estaba totalmente convencido de que ‘frutita” era la palabra más asquerosa del castellano, la tragedia del Madrid Arena nos enseña ‘vomitorio’.
  • Confirmar que Carolina Ferre, a pesar de la suplencia en ‘Tu cara me suena’, no levanta cabeza desde que anunció en directo la muerte de Carmina.
  • Me inquieta, me atormenta, me perturba el icono de la muñeca flamenca de Whatsapp. ¿Quién es su creador? Y sobre todo, ¿Por qué?
  • El imparable éxito de Instagram como página de contactos.

Aral: la estupidez humana y el precio de la avaricia

El mar de Aral fue el cuarto mar interior por tamaño del mundo hasta que a finales de los 50 el gobierno soviético decidió desviar los dos ríos de los que se nutría dicho mar con el objetivo de satisfacer las necesidades de agua que demandaban los extensísimos campos de algodón de Kazajistán y Uzbekistán, sin duda mucho más rentables, provocando así un drástico retroceso  de su superficie y volumen década tras década hasta la partición actual en dos “mini lagos” tóxicos. Por si fuera poco, el mar también se utilizó como recipiente donde verter residuos químicos de procedencia industrial y donde realizar ensayos armamentísticos en plena guerra fría.

La gradual desaparición del mar ha condenado a la pobreza extrema a todas las poblaciones de las costas que vivían de la industria pesquera. Además, los pesticidas y fertilizantes vertidos al mar anteriormente y procedentes de los cultivos de algodón se han quedado en el fondo del antiguo mar en forma de polvo tóxico. Los vientos propios de la estepa centroasiática hacen que el polvo viaje y se esparza a lo largo de cientos de kilómetros, afectado a miles de personas y provocando la contaminación de más y más terrenos a su alrededor, la contaminación del agua potable de las poblaciones y una incidencia cada vez mayor de casos de cáncer y partos prematuros. Como al mismísimo diablo toda esta situación le parecía poco, mandó a la zona un brote bestial de tuberculosis, que se ceba especialmente con los recién nacidos desprotegidos de cualquier defensa contra la enfermedad dada su naturaleza prematura y la obvia falta de recursos sanitarios.

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A pesar de los esfuerzos por intentar recuperar algo de lo que fue el mar de Aral (a través de la construcción de presas principalmente y siempre teñidos de polémica por la innegable tensión política e intereses divergentes entre las dos naciones fuertes de la zona, Kazajistán y Uzbekistán) a día de hoy sólo una cuarta parte de la superficie original permanece. Los signos de recuperación son lentos o imperceptibles  y el “accidente” del mar de Aral es ya considerado por muchos como una de las mayores catástrofes ecológicas de todos los tiempos.

Que el desastre del mar de Aral nos sirva para comprender que la estupidez humana no tiene límites, o peor, que si mezclas estupidez con avaricia el resultado es destrucción, y me da que de estas dos cosas por aquí estamos más que servidos. Que Dios nos pille confesados.

Pero…¿usted quién es?

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Hace unos días el blogger más famoso de todos los tiempo ,Villaraco, y además mi mejor amigo en sus ratos libres, me recomendó que escribiera una entrada para presentarme.

Si bien pensé que esto podría ser una auténtica gilipollez (siempre he odiado las presentaciones tipo “levántate, dinos de dónde vienes y tu edad”) y que por regla general me gusta llevar la contraria (Villaraco me recomendó Blogger para alojar el blog) en estos últimos días he sentido que tenía que poner remedio a esta sequía creativa y publicar a la de L-L-Y-A . Voy a contaros algunas cositas que os interesarán tanto o más que el final de “¿Quién quiere casarse con mi hijo?”

Me llamo Fran y tengo 26 años. Últimamente experimento problemas relativos al paso del tiempo: me parece que hace relativamente poco que se emitió la serie “Al salir de clase” y al mismo tiempo me parece que ya hace muchísimo de la boda de Julio José Iglesias . También considero que el olor de un vestuario masculino y el de un croissant con mantequilla a la plancha son absolutamente repugnantes. Solía pensar que Lindsay Lohan era la mujer más guapa de todos los tiempos, lo que me convierte oficialmente en un auténtico mamarracho. Además de todas estas cosas importantes, estudié Periodismo y Filología Inglesa, nací en Madrid y amo el tenis. Siento una profunda atracción por la esfera y estética soviet y mi ciudad favorita es Roma. Bueno, a veces digo Barcelona y otras veces Berlín o Praga, así que sí, soy un poco indeciso.

Tengo pensado ser millonario y dedicarme a visitar todos los torneos de tenis del mundo, todas las capitales ex-soviéticas y el outback australiano. Si pudiera comprar la justicia con estos futuros millones (una pena que no me encuentre en Valencia), abofetearía con fuerza a Curry Valenzuela, a Rosemary Alker, una presentadora del tiempo de Telecinco que tiene cara de Furby y nombre de prostituta asesinada en Iowa y obligaría a Malú, cuchillo en mano, a decantarse por una variedad dialectal de una vez por todas: o castellano estándar y pronunciar eses sonorísmas sin parar o andaluz, y poder así seguir la estela de su amigo Alejandro Sanz que lleva unos 25 años haciendo el ridículo con su acento fake del sur.

Hasta pronto amistades.

Sandy, Clinton, Ucrania y otras cositas.

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En las últimas horas han sucedido millones de cosas en el mundo.

En Ucrania, el partido en el gobierno ha vuelto a ganar las elecciones no tan holgadamente y sí a través del fraude, la compra de votos, la propaganda barata y demás perlitas al más puro estilo soviético heredado. Mientras tanto, la ex primera ministra Timoshenko (la de la maravillosa trenza a lo “Star Wars”) sigue muriéndose de hambre o siendo golpeada en la cárcel, o ambas cosas a la vez porque los del este son muy chungos.

Ha muerto Antonio Meño en Madrid, un chaval que llevaba 23 años en coma por una negligencia médica, y cuyos padres coraje fueron capaces de levantar un campamento en pleno centro de Madrid y conseguir, tras más de dos décadas de lucha, una indemnización que hacía algo de justicia con su hijo.

Bruselas ha rechazado, a priori (y creo que con la boca pequeña), la posibilidad de un estado catalán independiente dentro de la UE.

La señora Clinton comienza su “tour salvador” por los Balcanes. Dará un montón de charlas de paz en un montón de países en los que vive gente que verdaderamente les querría meter sus charlas de paz por el cucu.

Esto y 43023234928304820394 millones de cosas más.

SIN EMBARGO, asisto ¡ojiplático! a una cobertura desmesurada sobre un tal huracán Sandy, que ha provocado que 5 millones de americanos se quedaran sin luz, ha causado por el momento 16 muertes (que ojo, son muchas y rezo por sus almas)  y nos ha brindado algunas imágenes apocalípticas espectaculares que los americanos nos han enseñado a adorar.

Y digo yo, ¿Abrieron los informativos americanos sus ediciones con desastres como los de Lorca, las inundaciones de hace algunas semanas en Andalucía, la situación del Sahel o la gravísima situación política y social provocada por esta crisis en las clases medias y bajas de los países del sur de Europa? ¿Alguno de vosotros es capaz de imaginarse lo que ocurre en países como China o Filipinas cuando suceden fenómenos como Sandy?

Seamos un poco serios, periodistas y consumidores. Gracias, por favor, gracias.